Este lunes por la noche se ha vivido una velada diferente de boxeo en el teatro madrileño del Nuevo Alcalá. El sudor del ring sobre el escenario contrastaba con el público en sus butacas

“Imagino que lo vas a celebrar esta noche… Aunque con esto ya has echado el día”. Joaquín Reyes, una vez más, sacaba alguna carcajada al personal, en esta ocasión entrevistando a la nueva campeona de España del peso pluma, Jennifer Miranda, todavía sudorosa sobre el ring tras su victoria. Ocurrió la noche de este lunes en el céntrico Nuevo Alcalá, un escenario nada habitual para presenciar combates de boxeo con un público también poco corriente. Los trajes, las chaquetas, los zapatos, tacones y vestidos recordaban que el evento tenía lugar en un teatro del madrileño barrio de Salamanca. Y se llenó, unas 1.200 personas asistieron esta atípica cita con el deporte de las dieciséis cuerdas en el ‘Monday Battle’.

Probablemente, gran parte del público de la mágica noche de este lunes no asista a la pelea del viernes en Alcobendas para presenciar la defensa del título de campeona del mundo del peso mínimo, Joana Pastrana. Aunque deportivamente tenga mayor relevancia la pelea, el glamour y espectáculo puesto al servicio del aficionado en el Nuevo Alcalá es de un atractivo difícil de superar. Al desfile de moda inicial y el humor de Joaquín Reyes se unieron cuatro combates con dos títulos en juego que estuvieron a la altura de los artistas que habitualmente pisan aquellas tablas.

Los dos cabezas de cartel, Jennifer Miranda y Jonathan Maravilla Alonso conquistaron sus respectivos títulos nacionales delante de ilustres como Pablo Motos, Mario Vaquerizo, Carmen Lomana, Raúl Gómez (Maratón Man) o Jaime Nava (capitán de la selección de rugby y todo un Máster Chef) y lo hicieron en una atmósfera especial.

El sonido más intenso

Si en un combate de boxeo es habitual escuchar algún grito tanto de entrenador o del público, en el Nuevo Alcalá la acústica y el respeto por los púgiles permitía sentir cada golpe, cada puño, cada respiración profunda y expiración en un ataque. Las butacas y el escenario recordaban al público dónde estaban y, como si de una representación escénica se tratara, se profesó un silencio sepulcral sólo interrumpido por algún grito de ánimo o alguna indicación táctica desde alguna de las esquinas. Una gozada que hizo más cercana esta histórica velada.

“¡Picala con la izquierda!”, “¡vamos Jenni!”, “¡sigue con los guantes!“, fueron sólo algunas de las instrucciones que se escuchaban tan nítidas que te hacían partícipe del combate. Más rotundo estuvo Maravilla Alonso cuando al terminar su pelea dio las gracias a todos por asistir, hacer buena esta apuesta, y gritar una frase para que nadie se confunda: “La gente se cree que el boxeo es pelear, no boxear”.

La próxima cita, con traje, camiseta, tacones o zapatillas, este viernes 5 de octubre en el polideportivo José Caballero de Alcobendas con la defensa del campeonato del mundo de Joana Pastrana frente a la tailandesa Siriporn Thaweesuk.