Uno de los protagonistas de la primera parte del año, Jorge Linares (44-4, 27 KO) vuelve a la acción. El venezolano perdió en mayo ante Lomachenko el WBA del peso ligero. Era una de las peleas más importantes de 2017 y ofrecieron un espectáculo muy digno. Por ello, aunque fue noqueado, el público ha continuado apoyando en masa a Linares. Un plus sin duda para el regreso del excampeón, que boxea este sábado en California (pelea que se podrá seguir a través de del Facebook de Golden Boy) ante Abner Cotto (23-3, 12 KO). Un combate especial, pues se trata época para él.

Linares ha realizado grandes cambios. Tiene nueva esquina, en ella está ahora Jorge Zerpa, y también categoría. El peso ligero es pasado, boxeará en el superligero. “Quiero grandes peleas. Todavía soy uno de los mejores libra por libra del mundo. Con mi nuevo equipo demostraré que soy capaz de invadir esta nueva división. Verán un Linares decidido y determinado”, apuntó en ESPN en la previa. El venezolano viene de perder, pero las buenas sensaciones le hacen ser muy optimista para el futuro.

Ese futuro sólo pasa por las 140 libras… o no tanto. Habría una opción en las 135, Lomachenko, quien de momento piensa en unificar (lo hará ante Pedraza el 8 de diciembre, coronas WBA y WBO). “La única manera de bajar al ligero es por Lomachenko, pero si no es él, entonces buscaremos las grandes peleas en el superligero, me siento capacitado, incluyendo a Mikey García”, añadió en esa entrevista. Tiene claro su futuro el venezolano, que no se fía de Cotto. El puertorriqueño no es favorito, ni mucho menos, pero el excampeón no quiere sorpresas y ha preparado el combate como “un campeonato del mundo”. Linares tiene mejor movilidad, más calidad y pegada, aunque esta última virtud deberá medirse en su nueva categoría. Linares ha demostrado su calidad, el sábado quiere ratificarla en una nueva época.