Por Jorge Caporal

 

Vuelve el último peso pesado magnético. Está anunciado para el Manchester Arena el próximo 9 de junio. Es Tyson Fury. Más de dos años sin subir al ring. Desde que viajó a la guarida de Wladimir Klitschko, en Düsseldorf, para hacerse con los cinturones mundiales WBO, IBF y WBA de los pesos completos.

 

Desde que descendió de ese ring no ha parado de bajar. Como si las escalerillas del ring terminaran en el infierno. Salidas de tono. Un sobrepeso a la altura del retirado Chino Maidana. Positivos por cocaína en los controles antidopping. Y Tyson Luke Fury (25-0, 18 KO) no ha cumplido aún los 30 años. Llegó a regalar el titular de que su espiral de autodestrucción le llevaba al suicidio.

 

En estos casi tres años en los que el ídolo de Mánchester se ha dedicado a castigarse la salud y quemar dinero Anthony Joshua y Tony Bellew han ocupado su lugar en el corazón de la fanaticada británica y ante los ojos de la afición mundial. Ninguno de los dos es tan especial ni tan sorprendente como Fury. Ni se mueven sobre el tapete como él. Fury mueve sus 206 centímetros de altura con mucho duende, con pellizco, con un talento  boxístico de compás único.

 

Ni Joshua, tan perfecto, ni Bellew, astuto y batallador, tienen cuajo para posar vistiendo un enorme abrigo de visón sentados sobre un Rolls-Royce blanco que tira de una roulotte. Fury es un diamante para el boxeo y para los medios de comunicación. Posee un valor que cotiza al alza en nuestros días: es singular.

 

Pero la cuestión es si hay verdad en su regreso. El boxeo y la hoguera de las vanidades le necesitan a él. Y él necesita, sin duda, libras esterlinas. Aparentemente, su forma física ha mejorado notablemente en estos seis meses. Se muestra centrado en las 16 cuerdas. ¿Hasta qué punto? ¿Será capaz de controlar su propia singularidad y mantenerse competitivo? Es nuestra gran duda.

 

El macedonio, residente en Suiza, Sefer Seferi, su oponente dentro de unos días, solo será capaz de decirnos si NO hay verdad en el retorno del campeón de los pesados. Pero no servirá para testar si el inglés vuelve con todas las de la ley. En primer lugar, porque el bueno de Seferi es un peso crucero de 39 años. Con récord de 23-1 con 21 KO, cierto. Su penúltimo rival era el honesto y veteranísimo Marcelo Ferreira. Y el último, Laszlo Hubert (50-23-1, con 22 KO en contra). Seferi es el rival perfecto para un retorno después de mucho tiempo sin ring. Sin embargo no meterá sus dedos en el herida del costado del excampeón; sencillamente porque no está capacitado para ello.

 

Por eso puede suceder que Fury sea de nuevo absorbido por el desagüe de la vida. Aunque gane por fuera de combate. Y nos quedaremos con la duda de si hay verdad en su vuelta. O si le espera un futuro de histrión de los cuadriláteros que se mide a supervivientes de un sueño de superwélter.