Cuando el peso mediano junior Vanes Martirosyan se convirtió en profesional a los 18 años luego de participar en el equipo de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 2004, muchos lo consideraron como un prospecto para seguir y una apuesta segura para ganar un título mundial.

Catorce años después y, aunque Martirosyan se convirtió en un sólido contendiente, nunca estuvo a la altura de su potencial, nunca se convirtió en una estrella y nunca obtuvo una gran victoria.

Las dos veces que peleó por un título mundial de 154 libras perdió por decisión, ante Demetrius Andrade por un cinturón vacante en 2013 y, en una revancha de un empate técnico inducido por un cabezaso, al entonces campeón Erislandy Lara en mayo de 2016. Esa fue la última vez que Martirosyan peleó.

Pero Martirosyan tiene la oportunidad de cambiar la trayectoria de su vida y su carrera, sin mencionar a los críticos, si puede anotar lo que sería una sorpresa astronómica contra el campeón mundial de peso mediano unificado Gennady Golovkin, que está buscando un récord para la división con la vigésima defensa consecutiva, el sábado (HBO, 11 pm ET/PT) en el StubHub Center en Carson, California.

“Me han contado fuera antes y he brillado”, dijo Martirosyan. “Este es mi momento. El destino se ha acercado a mí y estoy listo para aprovechar el momento. Nunca puedes planear algo como esto, pero puedes estar preparado, y es por eso que nunca salí del gimnasio.

“Tengo esta oportunidad de sorprender al mundo. No estoy peleando contra un robot. GGG es humano y es vencible”.

Martirosyan estaba en el lugar correcto en el momento correcto cuando Canelo Alvarez falló dos pruebas de drogas en febrero por uso de clembuterol, sustancia que mejora el rendimiento. La mega-revancha de PPV de Alvarez con Golovkin fue cancelada y la Comisión Atlética del Estado de Nevada lo suspendió por seis meses. GGG todavía quería pelear desesperadamente el sábado y su promotor, Tom Loeffler, se puso a trabajar tratando de hacerlo con tan solo unas semanas de aviso. La pelea fue trasladada de T-Mobile Arena en Las Vegas al sur de California y de HBO PPV a HBO, y Golovkin recibió un recorte de pago masivo para mantener viva la fecha.

En última instancia, Loeffler y Golovkin (37-0-1, 33 KOs), de 36 años, un nativo de Kazajstán peleando desde Santa Mónica, California, se decidieron por Martirosyan como el sustituto tardío. Estaba disponible, había estado entrenando y, como beneficio adicional, se había mudado de Armenia, donde nació, a Glendale, California, donde hay una gran comunidad armenia que se espera que lo respalde.

Apenas unas semanas antes de que él consiguiera la pelea, Martirosyan dijo que le preguntó a su esposa quién era su boxeador favorito además de él.

Cuando el peso mediano junior Vanes Martirosyan se convirtió en profesional a los 18 años luego de participar en el equipo de Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 2004, muchos lo consideraron como un prospecto para seguir y una apuesta segura para ganar un título mundial.

Catorce años después y, aunque Martirosyan se convirtió en un sólido contendiente, nunca estuvo a la altura de su potencial, nunca se convirtió en una estrella y nunca obtuvo una gran victoria.

Las dos veces que peleó por un título mundial de 154 libras perdió por decisión, ante Demetrius Andrade por un cinturón vacante en 2013 y, en una revancha de un empate técnico inducido por un cabezaso, al entonces campeón Erislandy Lara en mayo de 2016. Esa fue la última vez que Martirosyan peleó.

Pero Martirosyan tiene la oportunidad de cambiar la trayectoria de su vida y su carrera, sin mencionar a los críticos, si puede anotar lo que sería una sorpresa astronómica contra el campeón mundial de peso mediano unificado Gennady Golovkin, que está buscando un récord para la división con la vigésima defensa consecutiva, el sábado (HBO, 11 pm ET/PT) en el StubHub Center en Carson, California.

“Me han contado fuera antes y he brillado”, dijo Martirosyan. “Este es mi momento. El destino se ha acercado a mí y estoy listo para aprovechar el momento. Nunca puedes planear algo como esto, pero puedes estar preparado, y es por eso que nunca salí del gimnasio.

“Tengo esta oportunidad de sorprender al mundo. No estoy peleando contra un robot. GGG es humano y es vencible”.

Martirosyan estaba en el lugar correcto en el momento correcto cuando Canelo Alvarez falló dos pruebas de drogas en febrero por uso de clembuterol, sustancia que mejora el rendimiento. La mega-revancha de PPV de Alvarez con Golovkin fue cancelada y la Comisión Atlética del Estado de Nevada lo suspendió por seis meses. GGG todavía quería pelear desesperadamente el sábado y su promotor, Tom Loeffler, se puso a trabajar tratando de hacerlo con tan solo unas semanas de aviso. La pelea fue trasladada de T-Mobile Arena en Las Vegas al sur de California y de HBO PPV a HBO, y Golovkin recibió un recorte de pago masivo para mantener viva la fecha.

En última instancia, Loeffler y Golovkin (37-0-1, 33 KOs), de 36 años, un nativo de Kazajstán peleando desde Santa Mónica, California, se decidieron por Martirosyan como el sustituto tardío. Estaba disponible, había estado entrenando y, como beneficio adicional, se había mudado de Armenia, donde nació, a Glendale, California, donde hay una gran comunidad armenia que se espera que lo respalde.

Apenas unas semanas antes de que él consiguiera la pelea, Martirosyan dijo que le preguntó a su esposa quién era su boxeador favorito además de él.

Pero a Martirosyan no le importa lo que la FIB, cualquier fanático o miembro de los medios piense acerca de sus posibilidades. Su único objetivo es esforzarse al máximo e ir por lo que sería una sorpresa para todaos los tiempos.

“Estoy emocionado de mostrarles a todos lo bueno que puedo ser”, dijo Martirosyan. “Me siento tan fresco y fuerte. Los fanáticos y Gennady se sorprenderán”.

La ausencia de Martirosyan no fue enteramente su culpa o incluso la del promotor Don King. Martirosyan tuvo varias peleas que se cayeron, incluyendo lo que se suponía que sería una eliminación del título de peso mediano junior el 17 de marzo en el respaldo de Jose Ramirez-Amir Imam. Se suponía que Martirosyan pelearía contra Maciej Sulecki, pero se retiró no mucho antes de la pelea para aceptar una pelea de mayor perfil y mucho más lucrativa en el peso mediano contra Daniel Jacobs, que Sulecki perdió por decisión el sábado.

“Se suponía que íbamos a pelear en junio (2017) y luego fue en marzo y (Sulecki) se retiró”, dijo Martirosyan. “Luego me dijeron que estaba peleando el 29 de marzo, luego fue el 9 de abril, los muchachos seguían retirándose y simplemente nos quedamos en el gimnasio. Cuando recibimos la llamada para la pelea, me preguntaron si podía estar en 176 (libras unos días después) y pesé ese día en 174 o 175 (para un control de peso del CMB). Una semana antes de la pelea llegamos a 167, así que estamos en forma y estamos listos para hacerlo.

“Mi entrenador Edmond (Tarverdyan) siempre me dice ‘pelees o no pelees, permanece en el gimnasio y mantente alerta. No importa si no tienes una pelea’. Sé que algunos boxeadores cuando no pelean se quedan en casa relajándose hasta que reciben la llamada para ir al gimnasio. Siempre estamos en el gimnasio y siempre cerca del boxeo. Nos alegramos de recibir la llamada y estábamos listos para hacerlo”.

Loeffler estaba complacido de poder hacer un trato con King tan rápido y que Martirosyan estaba listo y dispuesto a pelear.

“Hubo nombres por los que pasamos, y tengo que decir que no puedo felicitar lo suficiente a Vanes y su equipo porque si no hubiera firmado el contrato en dos o tres días, HBO habría dicho: ‘ya es demasiado tarde para que promocionemos eficazmente y mercadear una pelea por HBO'”, dijo Loeffler. “Algunas personas señalan el hecho de que no ha peleado durante dos años, pero estaba listo, dispuesto y capaz. Hubo tres peleas diferentes que se cayeron, y Don King había declarado que estaba listo para pelear contra los oponentes. El es local aquí en el área de Los Angeles. Él tiene un gran apoyo de la comunidad armenia aquí y fue muy eficaz en entrevistas. Hay mucho respeto por ambas partes y este evento fue realmente salvado por HBO acordando mostrar esta pelea”.

Sin faltarle el respeto a Golovkin o Loeffler, el objetivo de Martirosyan es lograr el mejor desempeño de su carrera, arruinar los planes para la posibilidad de que la revancha entre Golovkin y Álvarez sea reprogramada para septiembre y sorprender al mundo.

“Solo quiero decir algo sobre Golovkin y Tom y su campamento: esta es la primera vez en mi vida que he visto caballeros y todo ha sido tan elegante con todo, con la promoción y la prensa y todo el mundo”, dijo. “No hay ninguna palabrería tratando de promover la pelea. Todo el mundo sabe cuán grande es esta pelea para mí y para GGG. Va por un récord y también voy por un récord: para vencer al hombre más malo del planeta. La sola idea de eso es increíble.

“No tengo excusas. La gente habla sobre tomar la pelea a corto plazo pero estamos listos. Podrías despertarme mientras duermo y estoy listo para pelear. He estado haciendo esto desde que tenía 7 años. He estado esperando una oportunidad como esta y estamos felices de que Tom Loeffler y GGG (se lo hayan ofrecido). No le tengo miedo a Gennady. Estoy emocionado de luchar contra él. Por eso me convertí en un boxeador. No soy el único que toma esta pelea a corto plazo. Todos tienen un punto débil. Encontraré el suyo. No tengo miedo”.