por Jorge Caporal

El talento dominicano nacionalizado español se encuentra en uno de esos momentos en la vida en los
que se debe cruzar una línea marcada en el suelo. Y sería bueno que diera ese paso con decisión. Y
que quemara sus barcos para obligarse a avanzar.

Por calidad boxística y cualidades físicas atesora potencial para aproximarse a las grandes peleas. Ya
no le sobra tiempo para demostrarlo. Este año cumplirá los 28. La edad perfecta. Una de edad de
máxima capacidad física y de suficiente experiencia en combate. Hasta la fecha son 14 cruces en el
boxeo de pago. Pero Alonso ha sumado más choques en el pugilismo olímpico que la inmensa mayoría
de los boxeadores españoles. En muchos casos, en torneos del máximo nivel.

El propio deportista parece ser consciente de su momento. Por primera vez en mucho tiempo tiene
anunciados dos combates en menos de un mes. Puede ser un síntoma de una actividad creciente que
lance a Alonso a la esfera de los títulos. Aunque, lo cierto es que su récord sobra para ser reconocido aspirante oficial para disputar el campeonato de España del superligero, título que ostenta el vasco-colombiano Natxo Mendoza. La Federación Española de Boxeo se ha lanzado dos veces recientemente a la búsqueda de aspirantes sin encontrar a Alonso. Que se lanzará al intento de conquista de ese cinturón, prestigioso en sí mismo y bueno para optar al UE o al EBU, sería otro síntoma de que va en serio.

Un tercer síntoma sería que subiera la dificultad de los oponentes de ese extraordinario púgil que es
Jonathan Alonso. El fuerte y honesto Rubén Rodríguez podía significar una avance en ese sentido. Y
los rivales que se anuncian para las próximas fechas sería bueno que abundaran en en las mismas
características que Rodríguez.

Quizá todos estos pasos permitieran al de Moca (República Dominicana) volver a unas carteleras
norteamericanas de las que está ausente desde hace dos años. Ese regreso a Estados Unidos,
peleando en buenos eventos y ante a oponentes de nivel, contribuiría a lanzar definitivamente su figura
y que se acercara al destino que se le adivina.

Es la hora de la verdad para Jonathan Alonso. La hora de luchar por los cinturones.