Después de haber sufrido la primera derrota de su carrera el pasado 17 de marzo en el Teatro del Madison Square Garden, Félix Verdejo ha ido retomando poco a poco su rutina habitual.

“Ya está corriendo, y yendo al gimnasio”, dijo Ricky Márquez, su entrenador y manejador así como administrador del Club Diamante de Trujillo alto.

“Y esperamos que esté peleando otra vez más o menos para el verano”.

Antes de eso, sin embargo, Márquez espera tener respuestas acerca de las razones por la que Verdejo, de 24 años, declinó marcadamente en la segunda mitad de su pelea con el pegador mexicano Antonio Lozada, Jr., hasta que a la postre sucumbió por nocaut en el décimo episodio.

“Le hemos estado haciendo todo tipo de pruebas, incluyendo pruebas esqueletales”, dijo. “Lo cierto es que el cuerpo no le respondió como esperábamos y se nos deshidrató, aunque hicimos todo lo que había que hacer para hidratarlo bien”.

“Una de las razones fue la larga inactividad que tuvo -13 meses- debido al accidente que tuvo y otras lesiones”, agregó, “pero también es posible que su cuerpo haya seguido creciendo y que su masa muscular ya no le permita seguir haciendo el peso de las 135 libras”.

“Una vez tengamos el resultado de todos los exámenes, decidiremos si lo conveniente es que suba a las 140 libras”.

Cuando se decida que Verdejo estará listo para regresar, Márquez se lo notificará a su empresa promotora, la Top Rank de Bob Arum, para que se le consiga lo antes posible una pelea apropiada para un regreso.

“No queremos que esté mucho tiempo sin pelear, porque esa precisamente pudo haber sido una de las razones para la derrota”, agregó. “Félix siempre ha estado acostumbrado a pelear muy a menudo”.

Pero Márquez también adelantó que habrá cambios en su grupo de trabajo, aunque no tan drásticos como los que dentro del marco de la histeria colectiva provocada por la derrota algunos recomendaron, incluyendo que el propio Márquez se hiciera a un lado como entrenador principal.

Entre estos figuró, de hecho, el propio promotor Arum, quien en una entrevista sugirió un cambio de esquina.

“No voy a ponerme a habar sobre eso porque solo sería algo negativo, excepto para decir que reconozco que él es un gran veterano y respeto su opinión”, dijo el entrenador.

“Pero mucha gente se ha puesto a decir unas cosas increíbles, como, por ejemplo, que Félix no sabe caminar el ring. ¿Cómo no va a saber caminar un ring un boxeador como él, que fue olímpico?”

“Yo soy su manejador y no me voy a ir”, dijo, “pero sí estamos pensando en añadirle al grupo, por ejemplo, un preparador físico, y también a otro entrenador que ayude en la parte técnica”.

Pero ese entrenador no sería un gran nombre internacional, recalcó.

“Sería alguien de aquí”, dijo. “Estamos conscientes de que una de las razones principales por las que Puerto Rico ha tenido tantos éxitos en su boxeo ha sido por la calidad de sus entrenadores”.

Finalmente, Márquez admitió que una de las posibilidades para su peleador sería tratar de concertarle, más adelante, una revancha con Lozada, a quien estaba dominando antes de que el cuerpo empezara a fallarle, con tal de no dejar dudas acerca de su superioridad.