Jon Fernández ‘Jonfer’ volvió a subirse al cuadrilátero tras el coitus interruptus de hace un par de meses en Nueva York. Tenía ganas. Fue en Getxo y ante el panameño Juan ‘El Olímpico’ Huertas. No dejó rastro de él y el boxeador de Extebarri, afincado en Madrid, sumó su decimotercer KO consecutivo en 15 victorias: Huertas cayó en el tercer asalto. A sus 22 años, Jonfer ya es considerado oficialmente como el “fenómeno español” -en palabras de Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (WBC) – y EEUU vuelve a aparecer entre sus planes para lograr esa pelea que le posibilite como candidato al cinturón mundial.

El boxeo es una actividad en la que el aficionado sólo acude a ver la parte bonita y retórica que es subirse al ring para la batalla. No se ve el duro trabajo que hay hasta llegar ahí.  Jonfer lo sabe de primera mano porque ha sido un camino más complejo de lo normal, debiendo encajar el golpe de entrenar durante tres meses para un combate que nunca existió. No pisaba un ring desde septiembre, cuando se alzó con el preciado cinturón WBC Silver, que le posicionaba en top 15 del organismo, al noquear a Alexander ‘Big Troubles’ Podolsky.

Jonfer y el peso psicológico

Jonfer, desde hace un año, lo ha apostado todo por el boxeo al trasladarse junto a su mujer (y nutricionista) Nekane a Madrid, y así poder entrenar con Tinín Rodríguez en el gimnasio vallecano Detroit. Desde entonces se ha proclamado campeón de España y el mencionado WBC Silver. Su carrera iba rodada hasta ese gatillazo doloroso en febrero, cuando viajó a Nueva York  para boxear en el mítico BB King Blues Club y enfrentarse a Fatiou Fassinou. El combate sesuspendió a última hora porque se detectó un herpes en su rival en la revisión médica. La dura preparación para el combate se había ido al traste en un segundo… Jonfer asumió que estas cosas pasan en su carrera, se fue de vacaciones a Roma con su mujer, después a ver a su familia (tiempo en el que desconectó del boxeo) y decidió enfocarse psicológicamente en su siguiente reto, que acabó siendo Juan Huertas.

“Fue un golpe duro estar preparándome desde octubre para una pelea supuestamente en diciembre, luego en enero y finalmente en febrero y que el día del pesaje pase eso. No hay que darle ya más vueltas a eso”, comenta Jon Fernández a El Confidencial.

Los directos con la derecha eran ‘bombas’

En Getxo volvió a sonar ‘El rey de la tarima’ para dar la bienvenida al ring a Jon Fernández. Fiel a su estilo, empleó el primer asalto para estudiar a su rival y coger la distancia para pegar sin ser pegado, la esencia de la dulce ciencia del boxeo. Salió al segundo asalto con los deberes hechos y listo para aprobar el examen con nota. Los directos de derecha impactaban como auténticas bombas en el rostro de Huertas, que se mantuvo en pie y tiró de casta para contragolpear al orgullo de Extebarri. Un asalto claro para Jonfer, que se preparó para terminar la contienda.

El tercero y definitivo es un asalto digno de analizar, con cambios de guardia, rápidas combinaciones, esquivas y golpeo con la precisión de un cirujano. Segundos antes de terminar el tercer, Jonfer cazó a su rival, le llevó a las cuerdas donde conectó un durísimo gancho al hígado que mandó a la lona a Huertas. El combate se terminó en ese mismo momento, Huertas no pudo recuperarse y Jonfer volvió a ganar por KO ante su público. Jonfer demostró que su mentalidad estaba intacta.

“No he notado el parón de los 7 meses porque he estado en preparación constante. Lo he notado en las ganas, porque quería volver a subirme al ring”, comenta Jonfer a este medio tras su pelea. Sobre su rival destaca que tenía que tener cuidado con su pegada, pero que se ha enfrentado a rivales con mayor pegada y agresividad. El panameño sufrió las ganas de Jonfer: “Esto es como cuando un equipo de fútbol pierde y al siguiente le meten 6 goles”. El boxeador de Etxebarri vuelve a apuntar a EEUU y las negociaciones para regresar en junio o julio ya han empezado. Jonfer ha retomado el trabajo justo donde lo dejó.