No había terminado de confirmarse para el 5 de mayo la revancha entre Gennady Golovkin y Saúl “Canelo” Álvarez, cuando empezó a sonar fuerte el sueño de la trilogía. ¿Es temprano para imaginarla? No lo es, pero es cierto que llegar a una tercera pelea manteniendo el interés dependerá de cómo les vaya con la segunda batalla. Y para que eso suceda, hay al menos tres detalles que van a conspirar a favor o en contra de la misma.

Son los obstáculos inevitables que deberá superar ese combate, para transformarse en una histórica trilogía. La obligada necesidad de que sea una batalla pareja, el plan de pelea que elija Canelo, las peleas de respaldo y la amenaza circense de Floyd Mayweather, son las claves que necesita la “dos” para que sea posible la “tres”.

CLAVE 1: PELEA CERRADA O CAMBIO DE PLAN EN CANELO

En la historia del boxeo, las grandes trilogías se caracterizaron por un único componente: las paridades en el desempeño boxístico de los rivales. No importa el resultado, importan las alternativas cambiantes y la incertidumbre por el resultado. Así rescatamos sagas memorables como las de Muhammad Ali – Joe Frazier, Evander Holyfield – Riddick Bowe, Arturo Gatti – Mickey Ward, Marco Antonio Barrera – Erik Morales, “Sugar” Ray Leonard – Roberto “Mano de Piedra” Durán, Rafael Márquez – Israel Vázquez y la que las actuales generaciones guardan con mayor intensidad en sus retinas, las cuatro peleas de Manny Pacquiao y Juan Manuel Márquez.

Luego de una primera batalla cerrada, que terminó en un empate que dividió las opiniones, la revancha entre Canelo y GGG, también debe ser pareja más de lo justo o injusto que unos y otros consideren su resultado. La historia del mejor boxeo se escribe con grandes peleas donde cualquiera pudo ganar. El resto es algo secundario.

A ese componente, hay que agregar otro esencial: el plan que elija el mexicano. En la primera pelea su estilo elusivo, de cuerpear a GGG, contragolpearlo, salir por piernas y conectarlo por sorpresa funcionó a las mil maravillas. Sin embargo, su equipo se muestra crecido, descarta que Golovkin puede hacer a sus 36 años algo nuevo y entienden que es Canelo quien debe asumir el protagonismo. O sea, aseguran que saldrán a noquearlo, lo que implica un cambio de estrategia ¿Anuncio verdadero o estrategia comunicacional? Pueden ser las dos cosas, pero de lo que se decida dependerá su éxito.

Ir a buscar a Golovkin, es darle el mejor escenario. Esperar, evitar el desgaste físico, tener mejores ángulos para sus golpes de poder y estar mejor posicionado a la hora de soltar su metralla. Canelo, por el contrario, cuando sale a “campo abierto” desnuda todos sus males, especialmente cuando falla y pierde la coordinación defensiva de sus piernas. No es buena idea arriesgar para el mexicano, puede ser noqueado temprano y un final de ese tipo, dará por tierra con la trilogía.

CLAVE 2: LA CARTELERA DE RESPALDO

No hay que recordarlo, pero es bueno hacerlo: usualmente en los grandes eventos de PPV la calidad de su “undercard” suele ser una suerte de tomadura de pelo, una invitación al aburrimiento de quienes realizan un alto desembolso para ver la batalla principal en sus televisores y merecen respeto. Darles un entretenimiento de respaldo, acorde a la importancia del evento, es una obligación de quienes organizan este tipo de espectáculos.

Las tres peleas que se suman a la oferta televisiva, obligatoriamente, deberían ser protagonizadas por figuras de primer nivel, preferentemente atractivas decisiones de título. Los promotores saben de antemano quien puede dar espectáculo y quién no. Saben que rivales pueden comprometer la victoria de sus figuras. No hay que temer arriesgar, ni proteger a sus figuras. Hay que proteger el espectáculo, hay que proteger al cliente.

CLAVE 3: LA SOMBRA DE FLOYD MAYWEATHER

Floyd Mayweather en sociedad con la alicaída UFC, se han transformado en una suerte de organización oportunista, que se aprovecha del efecto promocional de un gran evento para vender el suyo propio, eludiendo el escrutinio de la crítica.

Es su estrategia comercial y hay que respetarla, pero ya sabemos el daño que la misma le hace al boxeo. Es un engaño legal que apunta hacia el fanático ocasional, el aficionado inocente, que se lo birlan al otro evento a partir de un gran relato circense para una pelea de mentira.

El propio luchador de MMA, Connor McGregor, en su momento, reconoció que la pelea de boxeo contra Mayweather fue una burla. Aprovecharon una coyuntura promocional adecuada y ganaron mucho dinero. Ya vimos que nos quieren repetir la dosis con el mismo argumento: aprovechar una pelea de verdad para vender un show de mentira.

El octágono parece ser esta vez el escenario elegido para la nueva burla millonaria. El problema es que no se sabe aún la fecha de ese evento. Puede ser antes, el mismo día o después del GGG vs. Canelo II, pero no hay duda que la promoción coincidirá. Habrá clima apropiado para ello gracias a la pelea de boxeo y obligarán a mucha gente que no entiende “de misa la mitad” a optar por una cosa o la otra. O sea, elegir entre ficción y realidad sin saber de ambas.

La organización de Canelo-GGG deberá tomarlos muy en serio y “blindar” su promoción para garantizar el éxito de esta cartelera e indirectamente el éxito de una posible trilogía. En ese aspecto, la clave 2, las peleas de respaldo, es de suma importancia, pero también será importante decidir de qué manera se maneja el posible invento de Floyd y la UFC.

¿Se elegirá la estrategia comunicacional de mencionarlo para desprestigiarlo o se hará lo contrario, se mostrarán indiferentes evitando nombrarlo, como si no existiera, como si efectivamente mediante la indiferencia se estaría diciendo, sin decirlo, que se trata de otra burla más al deporte competitivo?

De lo que decidan en ese aspecto, dependerán muchas cosas y algunas serán tan importantes como el éxito de la cartelera 2 y la realización o no, de la cartelera 3.