Con el corazón por delante ante su gente, pero también con argumentos, el mexicano Óscar Valdez se levantó de la lona para derrotar por amplia decisión unánime al filipino Genesis Servania y así defender de manera exitosa y por tercera ocasión el cetro Pluma de la Organización Mundial de Boxeo.

Ante un lleno en el Convention Center de Tucson, Arizona en función de Golden Boy Promotions en ESPN y luego de 12 intensos episodios en los que cayó, pero también mandó a la lona a su rival, Valdez se llevó calificaciones de los jueces de 116-110, 117-109 y 119-111 para dejar en claro su calidad en el ensogado.

El protegido de Frank Espinoza y entrenado por Manny Robles tuvo que hacer ajustes en la pelea, pues en más de una ocasión, el corazón le ganó y se expuso a ser lastimado por un valiente y aguantador Servania, quien dejó su marca en 29-1 y 12 nocauts por 23-0 y 19 cloroformos del mexicano.

Sin lanzarse a fondo en el arranque, Óscar comenzó a tirar el jab por delante y algunas combinaciones que acabaron en los guantes del filipino, quien le metió un buen gancho de izquierda al campeón antes de recibir uno al hígado de manera potente con el que el nogalense puso orden.

Aunque ofendió en el segundo, Servania no fue fácil. Apenas se dejó llegar al mexicano y le metió la izquierda de gancho para dejarle ver que estaba listo para la batalla. Fue entonces que la velocidad de Óscar comenzó a hacer mella en la pelea y marcó diferencia ante su retador, quien se llevó al menos dos bombazos de izquierda poderosos.

El filipino salió valiente al tercero para encontrarse sólo con las combinaciones del sonorense, quien comenzó a combinar arriba y abajo con mano izquierda, pues la derecha la tenía bien arriba para evitar la contra con izquierda del tagalo.

Valdez dominó, pero Genesis no dio un paso atrás en busca del golpe que cambiara la batuta y el asiático encontró respuesta a su trabajo, porque en el cuarto round metió una derecha poderosa que mandó a Valdez a la lona por segunda vez en su carrera.

Al final del episodio, Genesis estuvo a punto de protagonizar la sorpresa del año, pues el mexicano, luego de mandar al mexicano sorprendido y algo aturdido a su esquina.

El quinto no comenzó bien para Valdez, quien se puso al toma y daca y le volvieron a lastimar, pero luego, con alma y xorazóc, regresó para derribar al asiático con gancho de izquierda que puso de pie a los miles de aficionados y electrizó el ambiente en todo Tucson.

Con el jab, Valdez mantuvo la distancia y el control en el sexto, pero Servania comenzó a apretar el acelerador de manera peligrosa y logró de nuevo su cometido al meter un poderoso upper que hizo retroceder al campeón, a quien se le fue con tres derechas peligrosas que cayeron otra vez en un aturdido sonorense.

En el séptimo, Valdez volvió con inteligencia, colocó el jab, sus ganchos y salía. Comenzó a conectar sólido al hígado, pero Servania no daba paso atrás, sabedor que en el momento menos esperado podía conectar otro buen golpe, sin embargo, esta vez el mexicano y su boxeo no se lo permitieron.

Duelo de jabs para abrir el octavo con combinación veloz del mexicano. Servania hizo trabajar también a la defensiva a Valdez, quien tuvo que echar mano de sus argumentos boxísticos para no quedar a merced del al filipino, a quien poco le importó recibir con tal de dar uno o dos golpes.

La fórmula dio resultado antes y en el noveno capítulo, el mexicano comenzó a boxear, a tirar 1-2 y salirse; gancho al hígado y salirse; una derecha recta y salirse para evitar los bombazos enemigos que, pese al cansancio y castigo del asiático, seguían siendo alarmantes.

Los golpes de Servania dejaron de ser peligrosos en el décimo capítulo, no porque no llevaran fuerza sino porque el incremento en los golpes de Valdez y la mejor defensa del campeón no le permitían llegar a tierra prometida.

El mexicano era amo y señor de la pelea y, además, el tagalo comenzaba a cansarse.

En los rounds de campeonato, Valdez se mantuvo a la distancia y sólo se dejó llegar al rival cuando lo consideró necesario, moviendo bien la cintura y la cabeza cuando hacía falta sin dejar de tirar el gancho al hígado y el jab y aprendiendo de esta experiencia ante un rival valiente y peligroso, pero hasta ese momento desesperado.

Ya para el último round, Valdez y Servania salieron a tirar pedradas en busca del nocaut, pero apenas hubo un respiro, Valdez recordó lo que le había abierto la oportunidad de triunfo y comenzó a boxear sin dejar de dar espectáculo, pero justo donde Servania quería y, al final, sonó la campana y el tricolor levantó los brazos para su tercera defensa exitosa.