Esta vez no hubo dudas. El tailandés Srisaket Sor Rungvisai las disipó todas con sus puños al noquear a Román “Chocolatito” González al minuto con 18 segundos del cuarto asalto para retener el título mundial de peso Minimosca del CMB en el StubHub Center de Carson, California.

Rungvisai derribó en dos ocasiones a González en ese episodio, ambas con el mismo golpe: un gancho de derecha, corto, al mentón.

En la primera caída fue evidente que el orgullo de Nicaragua estaba mal y aunque se levantó a la cuenta de ocho segundos y trató de seguir en la batalla, el monarca le repitió la dosis con la misma derecha y lo volvió a depositar en la lona.

En esta ocasión, Román cayó descompuesto y quedó de cara a las luces. El réferi no necesitó de aplicar el conteo de los 10 segundos, pues era evidente que “Chocolatito” estaba mal y requería de atención urgente, porque en ese momento, lo que primaba, era su integridad física.

Fueron unos segundos llenos de drama.

La tarima mostraba una coreografía diferente en este final de combate. Los médicos de la Comisión Atlética de California se acercaron al boxeador caído y, aparentemente, inconsciente.

Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo, tomó la iniciativa e intentó auxiliar, antes que nadie, a González. Se produjo una ligera confrontación entre los personajes.

Al final, se le brindó la atención adecuada al boxeador centroamericano, quien empezaba a reaccionar y asentía a las preguntas que le hacían.

Luego, González se incorporó y después fue llevado directamente a un hospital para ser evaluado con mayor detalle.

La Pelea El combate fue breve, pero en todo momento, el poseedor de la faja de campeón lució infinitamente superior y mucho más fuerte que González.

Desde el primer episodio hubo advertencia del réferi para Rungvisai por la forma en que combatía, con la cabeza por delante, sin embargo, nunca necesitó de artimaña alguna para imponerse con rotunda claridad.

El tailandés se movía a placer, en la distancia perfecta para conectar sus golpes. Desde su guardia zurda, el pugilista oriental utilizaba el clásico 1-2, jab de derecha y un largo remate con la zurda, para mantener a distancia a “Chocolatito”.

Para el tercer episodio, el nicaragüense buscó entrar a la distancia que mejor le conviene e intentó conectar a un rival al que no lograba hacerle daño pese a todos sus intentos.

González ingresó a la línea de fuego, pero Rungvisai ni se inmutó y continuó con una serie de golpes a destajo y violentos con ambas manos.

Cuando “Chocolatito” peleó en corto, el monarca logró aterrizar su pesada mano derecha en el botón y la historia quedó escrita.

Reitera Rungvisai confianza Sor Rungvisai llegó a California convencido de que la historia sería distinta en su segundo enfrentamiento ante Román “Chocolatito” González y la razón era sencilla: la preparación.

“Sabía que lo iba a noquear (a Román). En la primera pelea tan sólo entrené durante dos meses y en esta oportunidad pude hacerlo por cuatro”, señaló el tailandés a través de un intérprete. “Trabajé muy duro para esta pelea, porque quería que no hubiese dudas sobre mi legitimidad como campeón”.

“Peleé por Tailandia y por el pueblo de Tailandia”, agregó el campeón del mundo, quien se dijo listo para enfrentar a los mejores.

Después de que todos bajaron del cuadrilátero, los miembros del equipo de trabajo de tailandés, con atuendos con un encendido color amarillo, permanecieron en el encordado para tomarse fotos y disfrutar del momento.