Pedro Díaz es un hombre de números. Todo lo cuantifica y anota. Su análisis no nace de la emoción sino de la ciencia, de las pulsaciones cardíacas más que de las pasiones, pero le cuesta mantenerse ajeno a la marea de opiniones generadas por la posibilidad de la pelea entre Guillermo Rigondeaux y Vasyl Lomachenko.

Director de la empresa Mundo Boxing y entrenador de una decena de púgiles encabezados por el campeón mundial de las 122 libras, Díaz mira con una mezcla de enojo y risa los elogios desbordados hacia el ucraniano de un sector de la prensa y la afición.

Pero se siente satisfecho con el nuevo nivel de apreciación que viene cosechando Rigondeaux de parte de otro grupo importante de expertos, fanáticos y especialmente algunos de los mejores guerreros del planeta. El tiene su gallo listo para el combate, para descabezar a otra gallina de huevos dorados.

¿Qué te parece este interés creciente en la pelea Rigondeaux-Lomachenko?

“Primero hay que verificar que las intenciones de Bob Arum, el jefe de Top Rank, son reales. El es un negociante. Hay cosas bonitas en palabras, pero necesitamos que se vuelvan realidad. Ojalá que se de. Sería una pelea inédita en lo boxístico, dos campeones olímpicos en el ring profesional. Un choque así despertaría más expectativas que el de Mayweather y McGregor”.

¿No iría Rigondeaux en desventaja al subir en 130 libras?

“Recientemente hemos visto peleas en pesos intermedios. Ahí están los casos de Kell Brook y Golovkin, de Amir Khan y Canelo, pero ni Brook ni Khan tienen la calidad de Rigo. A Lomachenko no le quitamos mérito, es un gran boxeador que golpea con frecuencia, pero sin potencia. Yo considero más complicado a Nonito Donaire que Lomachenko”.

¿No te hace una mala jugada en este punto el cariño por Rigo?

“Para nada. Lomachenko mide cinco centímetros más que Rigo, pero el mío le ganó a hombres altos como Marroquín, el propio Nonito, Amagasa. Ahora todo el mundo es técnico de boxeo, hace análisis. También hablaban mucho de las ventajas de Nonito y mira lo que pasó”.

Ese fue su gran momento.

“Sí, pero a partir de ese momento lo quisieron vender como un boxeador aburrido, monótono, porque nadie esperaba la paliza de esa noche. Los promotores perdieron algo de su negocio, una gallina de huevos de oro. Un boxeador con ayuda de la prensa, con el apoyo de un promotor poderoso y con conexiones puede llegar lejos. Un promotor puede hacer campeones, pero también destruir a una estrella, como han hecho con Rigo”.

A pesar de todo, existe deseo de verlo pelear.

“Imagínate, Floyd Mayweather, Andre Ward, Connor McGregor, Mickey García, todos hablan de la maravilla técnica de Rigo, que para mí está entre los tres mejores del mundo, pero si no es el mejor, es el más completo. Hablo de los grandes, como Crawford”.

Muchos colocan a Lomachenko en la lista de los libra por libra…

“No sé por qué. Lomachenko todavía tiene que aprender mucho para ponerse al nivel de Rigo. Libra por libra…cuando se hable de arte del boxeo, de calidad competitiva, de un guerrero que piensa, que se mueve bien en todas las distancias, entonces hablamos de Floyd, de Ward, de García, de Crawford y de Rigo. Y después, mucho más atrás, hablamos de Lomachenko”.

 

 

 

¿Qué opinas cuando Arum dice que Lomachenko es lo más grande que ha visto desde Muhammad Alí?

“Esa es la falta de respeto más grande que he escuchado de un promotor. Cómo vas a comparar a Lomachenko con Alí. Cada cual en su época. En esta hay boxeadores de altísima calidad. Hay nombres que ya te mencioné por encima de Lomachenko. Arum no habla de boxeo, ni se lo cree. El habla de negocios. Está intentando vender, pero no me compares a Lomachenko con Alí, eso es una falta de respeto”.

¿Pudiera a última hora elegirse a Orlando Salido por encima de Rigo?

“Habría que recordar lo sucedido cuando ambos se enfrentaron, por qué entonces quiere volver a enfrentar a un Salido más viejo, que ya está de vuelta de todo. No, hombre, no seas abusador”.

Entonces, ¿qué te dice el corazón, habrá pelea o es solo un espejismo?

“La afición, la opinión pública, los medios sociales, los boxeadores, todo el mundo la quiere ver. Si se da la pelea, Rigo le va a zafar la cabeza a Lomachenko. Nosotros no hablamos de él. Lomachenko no nos quita el sueño”.