Yordenis Ugás no piensa tirar un golpe en un mes. Después de su cerrado triunfo por decisión unánime el sábado pasado sobre Thomas Dulorme en Las Vegas, el welter vive el dulce momento de sosiego que viene acompañado de la victoria.

El guerrero cubano atiende sus heridas sin dejar de mirar al futuro, ahora que finalmente y tras mucho sacrificio se encuentra cerca de atacar los primeros puestos de la división welter, quizá la más profunda en talento de todo el deporte.

A Ugás eso no le preocupa. Al contrario, entiende que los preocupados deben ser los otros, aquellos que apenas sabían de su nombre y de pronto lo han visto aparecer en el horizonte de las 147 libras. El Príncipe Negro puede ganar o perder, pero con él hay que morirse en el ring.

¿En el momento que te derribaron, te arrepentiste de haber tomado la pelea tan pronto?

“Nunca. Sabía que iba a ganar por cualquier manera. Dulorme vino fuerte, porque él sabía que esta era una de sus últimas oportunidades, pero yo me había preparado para esa arremetida de él”.

Ahora que la repasas con calma. ¿hay algo que no te gustó de la pelea?

“En general no. Si me tiró es porque el rival es complicado, la pelea difícil. De ahora en adelante todas serán así, bien complejas. Sobre la marcha deberé encontrar algunas soluciones”.

¿Cómo viviste esa noche histórica de Mayweather-McGregor?

“Primero que todo diré que fue un honor está en la última pelea de un gran campeón como Floyd, el mejor boxeador de su generación. Me siento bendecido de haber peleado en su mismo ring. Viví la historia desde dentro, como nunca antes. Vi las pasiones que él levanta y sobre todo me sentí orgulloso de representar a Cuba y ver allí mi bandera”.

¿No te cansas de romper pronósticos adversos, porque Dulorme era el favorito?

“Ya voy dejando de ser ese cubano desconocido. La pelea del sábado la vieron en millones de hogares. Soy doble campeón mundial, medallista olímpico, 12 veces campeón de Cuba. Sí regrese al boxeo fue para casarme con la victoria”.

¿Qué viene entonces para ti en el peso welter?

“En las 147 libras hay algunos de los mejores nombres del deporte en estos momentos. Cualquier puede ganarme, pero deben saber que conmigo no hay pelea fácil, conmigo hay que entregarse a fondo. Me he ganado una posición de respeto. Cuando dicen Ugás que la gente entienda que va a ver candela en el ring”.

 

 

En 12 meses has peleado cinco veces y cinco de campana a campana, ¿estás cansado?

“No, para nada. La primera parte de mi carrera fue mediocre comparado con mi trayectoria amateur. Yo necesitaba un rally como este para restablecer mi nombre. Nunca le voy a decir que no a un reto. Todavía no he tocado mi techo”.

¿Cuál es tu techo?

“Voy a descansar un mes y luego el que sea, de los mejores, campeones. A batirme con ellos y a soñar en grande”.

El profesor Ismael Salas vino de Londres para estar contigo, ¿Qué han conversado?

“Salas ha sido el arquitecto principal de mi regreso victorioso. El fue el que me sugirió prepararme de una forma para estar listo siempre, para cualquier llamado inminente. Imagínate que no hubiera estado preparado cuando me ofrecieron la pelea contra Dulorme, me habría perdido el triunfo más importante”.

¿Pero no es fácil mantenerse siempre en alerta de combate?

“Mira, nosotros no aceptamos este reto ni por dinero ni por exhibirnos en la noche más importante del boxeo. No íbamos a hacer un papelazo. Fuimos con el convencimiento de que íbamos a ganar, porque había un trabajo serio, una fundación física y técnica”.

Siempre has hablado maravillas de Salas…

“El es el responsable directo de lo que ha pasado conmigo. Cuando llegué a su gimnasio me dijo era el mejor boxeador que tenía. Y yo le decía que no dijera eso, que estaban muchos campeones como Rancés Barthelemy, Jorge Linares, Shumenov. Pero él lo decía para darme fuerzas. No entendía como un hombre como yo estaba en posición tan desventajosa y estaba decidido a cambiarlo todo”.

En tus peores momentos, Aroldis Chapman fue tu tabla de salvación, ahora el pasa un período complicado, ¿has hablado con él?

“Ese es mi hermano y hablamos todos los días. El lleva ocho años en Grandes Ligas brillando, es campeón de la Serie Mundial, así que cinco, seis o 10 salidas malas no van a definir la historia de Aroldis Chapman. No lo sabre yo que estuve en la total oscuridad”.