Floyd Mayweather hizo lo que se esperaba cuando se anunció el combate ante Conor McGregor en junio. El púgil, que dijo se retiraría después del combate, venció por nocaut técnico en el décimo asalto al irlandés en un T-Mobile Arena con sillas vacías.

Con la victoria, Mayweather superó al legendario Rocky Marciano como el boxeador con más victorias sin derrotas en su carrera, 50-0.

McGregor, como esperado, fue el atacante ante un cuidadoso Mayweather, que se mantuvo corriendo gran parte del asalto, no sin antes recibir un uppercut del artemarcialista que lo sacudió. El segundo giro fue una extensión del primero, con Mayweather buscando coectar al cuerpo y el irlandés manteniendo su derecha alta, igual que al comienzo para entrar con la zurda.

El estilo de pelea de McGregor aparenta confundir un poco a Mayweather, quien buscó penetrar al irlandés en el tercer asalto, pero sin mucho éxito, mientras McGregor continuó acumulando puntos con golpes cortos y agresividad. En el cuarto, Mayweather tomó la iniciativa y comenzó su ataque, a la vez que se comenzaba a notar el cansancio de McGregor.

 

 

Luego de sobrepasar el límite que pusieron para terminar la pelea, Mayweather continuó metiendo presión a McGregor, que aunque con varias dudosas prácticas se mantenía en el combate en el quinto asalto, en donde recibió un empujón de Mayweather para cerrar el mismo.

Ya en el sexto asalto, Mayweather se fue encima de su rival, conectndo par de combinaciones a un McGregor, que aunque mostraba cansancio, no dejaba de empujar el combate. En el asalto siguiente, Mayweather continuó demostrando que es él quien domina el deportes, al lanzar combinación que culminó con cruzado de derecha.

El octavo asalto fue territorio nuevo para McGregor, quien nunca había peleado más de 25 minutos en la UFC, algo que aprovechó Mayweather para colocar golpes cruzados y jabs ante un rival que no dio tregua. En el noveno asalto, el cansancio alcanzó a McGregor y Mayweather se le encimó con combinaciones y rectos que echaron hacia atrás al artemarcialista.

El combate fue el primero de McGregor, una estrella del UFC que retó y convenció a Mayweather a regresar del retiro tras dos años y meses fuera del ring. La pelea, aunque desigual, fue la que mayor apuestas ha registrado en la historia del boxeo, sobrepasando los $80 millones, e incluyendo seis de $1 millón.

McGregor fue el primero en entrar a la arena, que no estaba vendida en su totalidad, y mantuvo el favor de los fans. Mayweather entró último, enmascarado y vestido de negro.