Terence Crawford hizo historia en su propia casa y se adueñó de todos los cinturones de la división Junior Welter tras vencer por nocaut en el tercer asalto a Julius Indongo.

El final era parte de lo previsible, lo que no entraba en las predicciones era el tiempo en que se iba a demorar Crawford en acabar con su rival. Se presumía que esta pelea se iba a la distancia o si llegaba el nocaut, debería ocurrir avanzada la batalla, pero la historia fue diferente y hubo varias razones que se unieron para ese explosivo final.

Crawford sacó a relucir toda su inteligencia táctica y demostró que esa manía de ajustar tarde era sólo una costumbre. Bajo el cobijo de la noche en Nebraska, le bastó sólo un asalto para establecer su ritmo y acostumbrarse al rival.

En el segundo puso en la lona a Indongo y en el tercero lo terminó con un gancho de izquierda a la zona media, debajo de las costillas, del cual pocos logran sobrevivir.

El cambio de repertorio nos sorprendió a todos y nos demostró que con Terence Crawford siempre lo mejor está por llegar. El estadounidense sabe superarse a sí mismo y no hay otro como él para la contra-estrategia.

Pero, también hay que tener en cuenta que el namibio acusó nerviosismo, sintió la presión asfixiante de un público totalmente volcado a alentar a su hijo pródigo y cometió errores previsibles en defensa que fueron hasta demasiado groseros, por ejemplo, esa insistencia en enviar anunciados volados por arriba que lo dejaban totalmente expuesto a la velocidad de respuesta de Crawford.

El Crawford de la inteligencia táctica
En el análisis previo, esperábamos ver al Crawford de siempre: elusivo en los primeros asaltos, moviéndose sobre piernas, trabajando desde los ángulos, amarrando en la corta distancia y acostumbrándose al rival para establecer los ajustes adecuados.

También esperábamos que – como lo hizo – iniciara la pelea con postura de zurdo, misma guardia que su rival. Es posible que la esquina de Indongo también esperara esa versión de Crawford, máxime si recordamos que el namibio viene de noquear en el primer asalto al ruso Troyanovsky.

Todos creíamos que Crawford sería Crawford una vez más y si bien lo mencioné como una posibilidad en mi previa, era difícil imaginar que empezara enchufado desde el arranque para contrarrestar el estilo de Indongo. Ocurrió esto último y fue una muestra de la inteligencia táctica del campeón.

Crawford sólo le concedió un asalto a su rival, pero en ese primer asalto ya mostró que salía dispuesto a cumplir su tarea de manera rápida. Indongo tiene un vaivén en su trabajo sobre piernas, una doble marcha: cuando va hacia el frente, suelta el jab arriba o abajo y cuando adelanta su pierna izquierda, volea la mano izquierda buscando llegar con ese golpe de poder desde lo alto; cuando elige retroceder, la idea es jalar al oponente para tomarlo a contrapié.

Crawford, se le adelantó y fue él quien lo tomó de contragolpe dos veces en ese primer round. Fue el aviso de que su estrategia rompería con los protocolos habituales. Lo haría así porque era el plan, pero también porque el Indongo que subió el ring le facilitó todo el trabajo.

Sólo era cuestión de aprovechar sus errores defensivos, recurrir a la velocidad adentro y dejar que la contundencia de sus golpes hiciera el resto. Y así fue.

Terence Crawford celebrates his victory against Alejandro Sanabria with a knock down in the sixth round during their NABO lightweight title fight boxing match Saturday, June 15, 2013, in Dallas. (AP Photo/Tony Gutierrez) ORG XMIT: DNA111 [Via MerlinFTP Drop]

El Crawford del golpe preciso y contundente
Esta vez no era necesario el volumen de golpeo con el que muchas veces Crawford abruma a sus rivales. Sólo necesitaba precisión y contundencia. Cuando Indongo iniciaba el recorrido aéreo de su izquierda larga y voleada, Crawford esquivaba y luego achicaba para golpear a donde quisiera.

Fue así que Indongo marró en el segundo, perdió el balance y una combinación certera de Crawford lo mandó a la lona.

Para el tercer asalto ya todos sabíamos que el nocaut era inminente.

Indongo no encontraba su lugar en el ring y apelaba como único recurso a los volados y en algún momento transformaba el jab en gancho para probar fortuna “sin fortuna”.

Crawford retrocedía y volvía a golpear o cuerpeaba antes de conectar, hasta que con la zurda en gancho, le impacto un terrible golpe debajo de las costillas y remató con derechazo adentro que solo sirvió para empujarlo contra la lona.

El africano cayó retorciéndose de dolor y fue el fin de la historia.

Pareció demasiado fácil, pero en el boxeo de Terence Crawford, todo lo complicado se transforma en deber escolar. Muchos de sus detractores apelan al aburrimiento que generan sus actuaciones y ponen en entredicho la calidad de sus oponentes.

Ante Indongo, Crawford demostró una vez más su capacidad de adaptarse a cualquier oponente, establecer la ruta correcta para llegar a la victoria y la sencillez o facilidad increíble con la cual ejecuta su trabajo.

¿A qué le apostamos en el futuro de Crawford?
Literalmente, hoy imaginar el futuro inmediato de Crawford es una apuesta difícil de acertar. Al final del combate no dio ninguna pista y sólo se limitó a dejar en manos de sus manejadores lo que sigue a continuación.

El estadounidense tiene todos los títulos de la división y en este momento es el más dominante de todos los monarcas. ¿Estará dispuesto a arriesgar todas sus diademas en una sola defensa? Lo dudo, porque, hasta técnicamente, suena difícil de que ocurra, ya que hay defensas de rivales mandatorios por cada organismo y por otro lado, se mantiene la opción de subir a retar a alguno de los monarcas de las 147 libras.

No hay dudas, sin embargo, en apuntar a Mikey García como el posible rival preferido por la mayoría de los fanáticos, pero esa pelea es casi imposible de que ocurra en lo inmediato por las diferencias que persisten entre García y TopRank. Fuera del californiano, no parece existir algún rival consistente que permita una batalla competitiva en las 140 libras.

Mi presunción es que, finalmente, Crawford no defenderá estos títulos, buscará aterrizar en las 147 libras y en principio realizará una pelea preparatoria contra un rival de nombre, pero sin títulos en juego.

La gran apuesta de Top Rank debería ser una mega batalla entre Crawford y el vencedor de la revancha de Jeff Horn y Manny Pacquiao en noviembre.

Con la esperanza de que el filipino recupere su cinturón, Top Rank tendría la ecuación perfecta: le cumpliría el reclamo a Crawford (quien deseaba esa pelea con Pacquiao), le abriría la puerta grande los Welters y de vencer a Manny, “Bud” sería el nuevo Manny.

Es sólo una especulación, pero, tras la pelea de los cuatro cinturones, no vemos otra fórmula futura para Terence Crawford más atractiva y bien remunerada que la descrita.

Como sea, parece que la victoria sobre Julius Indongo parece ser el verdadero inicio de la “Era Crawford”.