Por Jorge Caporal

 

Es muy probable que otro no se hubiera retirado.

 

Le faltó muy poco para noquear en Wembley a una de las nuevas sensaciones de los pesos completos: el joven Anthony Joshua. El viejo campeón ucraniano nacido en Kazajistán tenía margen sobrado para pensar que únicamente hubiera necesitado un poco más de fuelle. O una pizca más de precisión. O, simplemente, suerte.

 

 

Y le ofrecieron 20 millones de razones para retornar al ensogado con Joshua. Mucho antes le habían garantizado 100 millones por pelear con su hermano, Vitali, el ucraniano nacido el Kirguistán. Ninguno quiso. Adujeron que el corazón de su madre valía más que esos cien kilos de billetes para cada uno. Y, ahora, Wladimir ha dicho que su carrera no tiene precio. Una decisión comparable a la de otro gran campeón que anda ahora de promoción, aunque este no se medirá a un boxeador.

 

Así, de repente, se ha hecho más grande. Fuera del ring, agiganta sus 198 centímetros.  Wladimir y su hermano soldaron un telón de acero que ha dominado los pesos pesados durante casi dos décadas. Medalla de oro en las olimpiadas, campeón de Europa. Campeón del Mundo en dos etapas, la última prolongada durante casi diez años de manera ininterrumpida. Unos pocos meses menos que Joe Louis. Wladimir sumó 19 defensas. Únicamente el citado Louis, con 25, y Larry Holmes, con 20, le superan.

 

A sus 41 años, con 64 victorias (53 KO) en 69 combates, el emperador del 1-2 con sus 206 centímetros de envergadura, se baja del ensogado. No necesita los rublos y confiesa que ha perdido la motivación. Se ha ido del mismo modo que peleaba: un poco frío, un poco distante, metiendo esa derecha recta que todo el mundo sabía que iba a llegar pero que, aún así, sorprendía.  Sin hacer cosas raras. Sin alharacas. Pero preciso. En el momento justo. Sin dudar.
Dicen que se dedicará a ayudar a los más necesitados. Le espera una gran tarea en esa pelea sin campana final. Un gigante como él, que ahora es hasta más grande por el modo de retirarse, podrá contribuir de muchas maneras en esa misión.

 

Lo seguro es que no encabezará el partido político que se oponga a su hermano por la alcaldía de Kiev. El corazón de su madre no lo aguantaría