La historia está esperando a Terence Crawford (31-0, 22 KO) o a Julius Indongo (22-0, 11 KO) este sábado en el Pinnacle Bank Arena de Lincoln (Nebraska, Estados Unidos). Los dos buscan ser el tercer boxeador de la historia (tras Hopkins y Taylor) en lograr unificar los cuatro títulos de un mismo peso. Lo hacen en el superligero y con dos vidas muy opuestas. Crawford llega tras una juventud complicada, un boxeo exquisito y el apoyo de una gran promotora. Indongo con el cartel de sorpresa todavía sobre su cabeza.

El púgil de Namibia contaba con veinte peleas profesionales (con diez victorias antes del límite) antes de que su vida cambiase el 3 de diciembre de 2016. Su récord era cuestionable cuanto menos, ya que el nivel del boxeo africano aunque está lejos del mundial. Aun así se presentó ante Eduard Troyanovsky (25-0, 22 KO en ese momento) sin miedo y le noqueó en el primer asalto. Parecía que la relajación había acabado con el ruso, pero ante Ricky Burns demostró su clase y buen boxeo.

Con su guardia zurda, una larguísima envergadura y la confirmación en Reino Unido, Indongo no sorprendería a nadie si ganase, pero no es el favorito. Sus dos victorias, con dos cinturones mundiales aparejados, no le han cambiado ni un ápice. No tenía redes sociales antes de su salto a la fama, ahora tampoco. No promulga su vida y continúa residiendo en Windhoek, capital de Namibia, con su equipo habitual. “Creo en mí y en mi equipo, tendremos listo un plan de pelea para llevarnos el triunfo”, ha afirmado en una de sus pocas entrevistas. Entrenar y estudiar, ese es su modo de vida. El mismo que le ha llevado ha tener dos cinturones mundiales y ha rozar el olimpo. Sólo un combate le separa de ahí.