Mikey García le apostó todo a una sola pelea para recuperar los años perdidos en su carrera. Enfrentó y venció con autoridad a Adrien Broner. Hasta que le fue bastante bien. Era una aventura peligrosa de antemano, contra un rival de mayor tamaño, de mejor pegada, de buena resistencia al golpeo y dueño de una personalidad tan imprevisible que bien pudo transformar la pelea en un bochorno.

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Ese peligro pasó con buena nota, pero ello no significa que Mikey García haya salido de las arenas movedizas en las que eligió moverse cuando decidió subir a las 140 libras o de ser necesario seguir de largo hacia las 147. Las decisiones que tome por estos días pueden darle el empujón final hacia la elite de los mejores Libra por Libra o por el contrario, dejarlo postrado en ese exclusivo grupo de pugilistas que priorizan la economía financiera en detrimento de la gloria deportiva.

El rival que elija, la forma en que maneje este momento en su carrera y la inteligencia que demuestre a la hora de bajar o subir de categoría, serán las claves que decidirán la construcción o destrucción de su legado. García es uno de los mejores pugilistas del momento. Por más de una causa – entre ellas los errores en el manejo de su carrera – hoy no ocupa el lugar que merece en la cumbre mediática del pugilismo de primera línea. Es el momento de resolver esa injusta ecuación, pero ello no depende de seguir ganando peleas, ello depende de “contra quién gane esas peleas”. Y esa es una pregunta que no tiene respuesta inmediata, pero que en esencia parece circunscribirse a un universo posible de oponentes demasiado reducido y difícil de concretar.

¿A QUIEN LE VAMOS?

Si la idea es otra buena bolsa; si la idea es un rival accesible; si la idea es aumentar el número de títulos en su poder o conquistar otros títulos importantes, solo hay tres rivales con los cuales se puede especular: Jorge Linares, Terence Crawford y Julius Indongo.

Linares, campeón AMB de las 135 libras, ya felicitó a García y formuló su interés de unificar a través de su cuenta en Twitter Pero hablar de esa posible pelea parece demasiado prematuro. Antes de ello, el “Golden Boy” venezolano tiene una difícil defensa de su título frente al británico Luke Campbell el 23 de septiembre venidero en el Forum de Los Ángeles. No creo que (en caso de victoria) Linares esté listo para regresar al ring contra otro rival tan exigente antes de enero de 2018 y antes de esa fecha tampoco hay dudas que Mikey García deberá realizar otra pelea.

Las mayores opciones en el factor tiempo, sin duda, será enfrentar a cualquiera de los dos rivales de la pelea que unificará todas las diademas junior eelter por ESPN el próximo 19 de agosto: Terence Crawford y Julius Indongo. ¿Es posible que ello ocurra? De esa pelea debería surgir el rival natural para las aspiraciones de García, pero es muy difícil que ello pueda ocurrir dentro de los plazos apropiados para el californiano.

No es un misterio que Crawford es el gran favorito en esta pelea y no me cabe ninguna duda en afirmar que el “Hijo Pródigo de Omaha” cotizará muy bien sus cinturones en caso de que confirme su favoritismo con una victoria el próximo 19 de agosto. La ruta comercial lo llevará, seguramente, a realizar una defensa opcional con la anuencia de los cuatro organismos involucrados. Tal vez, las o la defensa mandatoria que tenga mayor prioridad y después subirá a las 147 libras. Es posible que en la planificación – aún en el papel – haya planes de que Crawford, luego de una primera defensa le permitan cumplir su deseo de enfrentar a Manny Pacquiao si este recupera su cinturón welter OMB en la revancha contra Jeff Horn. Siempre, obviamente, en el caso de que venza a Indongo y tomando en cuenta las insalvables diferencias de García con Top Rank, será una cuesta demasiado alta llegar a un posible acuerdo para que esos dos algún día puedan medirse en un cuadrilátero.

¿Pero qué ocurre si se da lo contrario? Una victoria del namibio.

Para las aspiraciones de Mikey García esa victoria sería el resultado ideal. Basados en la teoría de un sorprendente triunfo de Julius Indongo, el namibio debería tener una buena disposición de enfrentar a Mikey García y exponer todos sus cinturones en una sola pelea con una bolsa cercana o superior al millón de dólares. Hasta es posible lograr incluir una cláusula de revancha inmediata en caso de derrota que el equipo García aceptaría encantado.

Pero hay un problema, aún frente a esta hipótesis (del eventual triunfo de Indongo), no hay garantías inmediatas de que logre ir inmediatamente contra un rival de alto perfil y que le permita la posibilidad de ganar una buena bolsa como Mikey García. Tanto la FIB como la AMB podría exigirle cumplir con alguna defensa mandatoria inmediata de sus cinturones y ello modifica la ecuación. Es posible que Indongo deba renunciar o eventualmente no exponer todos sus títulos en un posible combate contra Mikey García.

Como sea, el africano es el rival más cercano al californiano en las 140 libras, aunque también el más lejano debido a las reducidas posibilidades de vencer a Terence Crawford el próximo 19 de agosto.

LAS OPCIONES POSIBLES, PERO IMPOSIBLES

Vasyl Lomachenko ha sonado como el rival soñado para Mikey García, pero hoy por hoy es solo una leyenda virtual que circula por las redes sociales entre falsas y reales declaraciones. En lo inmediato no hay una sola posibilidad de que se diera una batalla entre ambos. El futuro con todo su laberinto de posibilidades no descarta un chance de verlos frente a frente algún día, pero en este momento el “Proyecto Lomachenko” no puede incluir un posible cruce con García.

Es puro sentido común. Lomachenko no tiene las medidas físicas adecuadas ni tampoco la pegada suficiente para ser tan bueno en 135 como lo fue en 126 o 130 libras. Su llegada a esa categoría (los ligeros) se hará bajo la premisa de las reglas comerciales y nunca las deportivas. Es decir, le elegirán un rival apropiado y muy a modo como aperitivo, para luego recurrir a la vieja práctica de los monarcas taquilleros (ejemplo Canelo) buscarán el más accesible de los campeones y con el harán el negocio. Lo enfrentaran como lado A y le ganaran porque son el lado A. Que Mikey García se olvide de Vasyl Lomachenko, porque, para colmo de males, también detrás de Lomachenko se encuentra Top Rank.

Si la mirada de Mikey García es hacia arriba, con Errol Spence Jr. es hasta posible un choque por el título FIB de las 147 libras, pero, en ese caso, para García sería duplicar la apuesta de su arriesgada pelea contra Adrien Broner. Con una diferencia, claro. Spence Jr. no es Broner, por el contrario es un rival de verdad, en un peso superior, que es natural de ese peso superior y donde la pegada se duplica, o sea, también es superior.

En algún momento se pensó en ex campeones de las 147 libras con buena sintonía con los fanáticos, como Danny García o Shawn Porter, pero ambos, seguramente, se enfrentarán entre sí por el título interino del CMB, lo que también aleja las opciones por ese lado.

Es indudable que el panorama alrededor del próximo paso de Mikey García luce muy confuso. Sus divergencias con la promotora Top Rank lo alejaron por dos años del boxeo. Las razones reales de esa divergencia – conocidas o desconocidas – pudieron nacer de errores de las dos partes (Top Rank o Mikey García), pero bajo ese antecedente es indudable que García no se puede permitir ningún error en lo que le reste de carrera. La decisión sobre su próximo rival, no hay dudas que puede ser un gran acierto pero también una nueva y costosa equivocación.